Hipertermia regional: ejemplo de termoterapia en hígado
Ejemplo del hígado
En este caso el paciente tiene varios tumores en el hígado. La medición se realizó de forma invasiva, a saber: el paciente consintió en que se le colocaran sensores de temperatura con una aguja guiada por imagen. Se colocaron dos sensores en el hígado y un sensor por fuera de la piel debajo del electrodo superior (Dr. H. Sahinbas, Clínica Ambulatoria Parmenides, Bochum). Una vez más, los dos electrodos de 250 mm se enfriaron hasta los 8 grados centígrados. El tratamiento duró nuevamente 60 minutos con una potencia total generada de 590 kJ.
Durante los primeros 10 minutos la temperatura del hígado aumentó 3,2 grados hasta los 40,6 grados centígrados. A continuación se alcanzó una temperatura máxima de 42,0 grados centígrados con una meseta de > 40 grados centígrados a lo largo de 50 minutos: un resultado ideal.
Conclusión: sí, se pueden alcanzar temperaturas dentro del intervalo de la fiebre alta incluso en puntos profundos del cuerpo. Ello depende en gran medida de la tecnología utilizada y del manejo de la misma. Aplicar potencias de más de 500 kJ con el equipo Celsius42 ya es un tratamiento complejo que plantea exigencias al personal de asistencia y al paciente. Sin embargo, las temperaturas objetivo de en torno a 39 grados tienen también su razón de ser y están bien justificadas. De hecho, las temperaturas objetivo del intervalo moderado pueden ser incluso más beneficiosas para respaldar los objetivos de la inmunoterapia. Ha de aspirarse a alcanzar temperaturas elevadas, de entre 40 y 42 grados centígrados, por ejemplo, para intensificar el efecto de la radioterapia tras su aplicación.
Si el paciente tiene capas de grasa gruesas sobre el área efectiva de tratamiento, esto plantea limitaciones. Cuanto más obeso es el paciente, más difícil resulta alcanzar gradientes de temperatura suficientes a través de las capas de grasa, que absorben gran parte de la energía aportada externamente.